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WASHINGTON, D.C., EE. UU. – América Latina y el Caribe se cuentan entre las regiones con fuentes de energía más limpias en el mundo.
Las fuentes renovables satisfacen el 30% de la demanda de energía primaria (transporte, industria y comercio) en la región, muy por encima del promedio mundial del 13%, dice Arnaldo Vieira de Carvalho, especialista jefe de la División de Energía del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Pero la energía hidroeléctrica sigue siendo la principal fuente de energía renovable en América Latina y el Caribe.
Las centrales de energía hidroeléctrica utilizan una tecnología bien conocida, a un costo menor que el de otras alternativas, pero dañan el ambiente, afirma Vieira de Carvalho.
Los especialistas recomiendan represas mucho más pequeñas para las nuevas centrales para poder así reducir el impacto sobre el ambiente.
Las centrales hidroeléctricas gigantes, como las localizadas en la región amazónica, proporcionan energía a largo plazo, pero también ocupan vastas superficies y representan un mayor riesgo de inundación en caso de pérdidas, añadió Vieira de Carvalho.
Con la creciente demanda de energía creada por el crecimiento económico y el aumento del consumo per cápita de la región, los especialistas recomiendan a los gobiernos invertir en otras fuentes que produzcan energía limpia.
La demanda de energía en los países de América Latina y el Caribe aumentó durante la década pasada. En promedio, la región registró un aumento del 4,5%, según la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE).
“Siempre crecerá la demanda de energía, incluso si la economía enfrenta dificultades”, dice Vieira de Carvalho. “El asunto es cómo satisfacer essa demanda”.
El BID participa en docenas de acciones para promover la implementación de fuentes de energía renovable en toda la región. Por su parte, los países han mostrado un creciente interés en proyectos en la zona, sobre todo en los últimos cinco años, como consecuencia del aumento de los precios del petróleo.
Afirma Vieira de Carvalho que “aunque los proyectos de energía renovable constituyen inversiones de alto riesgo debido a los costos de implementación, los mismos ofrecen una especie de seguro contra el aumento de los precios del petróleo”.
Los costos de la energía solar, eólica e hidroeléctrica se pueden predecir con mayor certeza ya que estas fuentes no dependen de la compra de combustible.
Recientemente el BID aprobó dos inversiones, por un total de US$ 700 mil, para financiar la construcción de una planta de energía solar en el municipio de Tauá, en el estado de Ceará al noroeste de Brasil. Esta planta será operada por MPX Energia S.A., empresa energética brasileña.
Éste será el primer proyecto a gran escala que generará energía solar utilizando paneles fotovoltaicos conectados el sistema interconectado nacional.

Brasil, Costa Rica y Colombia encabezan la utilización de fuentes renovables de energía en la región, principalmente debido a que utilizan plantas hidroeléctricas y biocombustibles. La planta de destilación de etanol de São Tomé, en el estado sureño de Paraná, Brasil, en la foto, produce combustible a partir del azúcar de caña. (Paulo Whitaker/Reuters)
En su primera etapa, la planta proporcionará energía a casi 1.500 hogares en Tauá.
El sistema fotovoltaico es la opción más ventajosa en términos de distribución de energía en la región, que es un área típicamente muy soleada, expresa Vieira de Carvalho.
“La distribución del potencial solar es mucho más democrático que la del viento y los sistemas hidroeléctricos, puestos que estos últimos dependen en extremo del lugar donde se les desea instalar”, añade.
Pero la luz solar en general es abundante en toda América Latina, puntualiza Vieira de Carvalho.
El nordeste de Brasil y las zonas áridas de Chile constituyen las áreas más favorables para que un planta de energía solar opere en el largo plazo, las mismas ofrecen un mejor retorno por inversión puesto que estas áreas reciben altos niveles de radiación solar directa.
Los costos de implementación de sistemas fotovoltaicos, así como los sistemas eólicos, son mayores que otras alternativas como la biomasa y las centrales hidroeléctricas. Los especialistas, sin embargo, esperan que las tecnologías utilizadas para estos sistemas se vuelvan más accesibles, volviéndolas más competitivas.
Brasil, Costa Rica y Colombia encabezan la utilización de fuentes renovables de energía en la región, principalmente debido a que utilizan plantas hidroeléctricas y biocombustibles.
Nicaragua, confiando en que los precios del petróleo continuarán mostrando una tendencia hacia la baja, depende de los combustibles fósiles para la creación de energía.
¿El resultado?
Nicaragua exhibe los porcentajes más bajos en la utilización de recursos renovables para satisfacer la demanda energética.
Pero se espera que esa dependencia cambie.
Nicaragua invertirá US$ 380 millones para diversificar sus fuentes de energía y mejorar el acceso de los ciudadanos a la energía eléctrica. De este total, que provendrá de bancos internacionales de desarrollo, se estima que el BID aportará US$ 80 millones.
Sólo el 63% de los nicaragüenses tienen actualmente acceso a la electricidad. Con estas nuevas inversiones, la meta es alcanzar el 85% en los próximos 10 años, informó el BID.
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