El problema se entremezcla con el tránsito ilegal de migrantes que cruzan la región en busca del su...
LIMA, Perú – El gobierno está empeñado en adoptar una estrategia multidisciplinaria para prevenir que más jóvenes se sumen a pandillas, dado que más de 12,000 personas pertenecen a las cerca de 430 grupos delincuenciales en Lima y el Callao.
Federico Tong Hurtado, regidor de Lima y experto en temas juveniles, dice que “hay una tendencia preocupante en el escalamiento de la violencia en estos grupos juveniles”.
El Coronel Salvador Iglesias Paz, jefe del Escuadrón Verde de la Policía peruana, que se dedica a proveer seguridad en los barrios de Lima y ciudades cercanas, dice que las pandillas están integradas por jóvenes de diferentes edades, que se encuentran entre los 15 y los 27 años.
“En algunos casos, niños de 12 años también integran las pandillas”, dice Iglesias, agregando que el 95% de los miembros de pandillas son varones.
La policía peruana ha identificado como zonas peligrosas y con fuerte presencia de pandillas a los distritos más poblados de Lima como San Martín de Porras, San Juan de Lurigancho, Ate, Comas, Villa El Salvador, Los Olivos y Villa María del Triunfo.
Lima tiene ocho millones de habitantes, según el Instituto de Estadística e Informática, y casi al 50% de su población vive en los distritos más pobres de la ciudad.
Según la policía peruana, las pandillas están compuestas compuestos por 10 jóvenes como mínimo y pueden llegar a estar integradas por 150 personas.
“[Estos jóvenes] usan objetos contundentes como piedras, fierros empleados en la construcción de inmuebles y a los que se le afila la punta, machetes, verduguillos, armas de fuego de fabricación artesanal y armas de fuego obtenidas del mercado negro”, dice el Coronel Iglesias.
Las pandillas también usan estas armas para enfrentarse a grupos rivales, siendo el motivo más común las rivalidades (22,30%) y la lucha por un determinado territorio (15.83%), según el Estudio Situacional de la Violencia Juvenil en Lima y Callao.
Para reducir el problema de las armas ilegales, el Escuadrón Verde realizó una serie de operaciones para confiscar armas y cuchillos a pandilleros. La iniciativa vino después de la publicación de un reporte de una ONG que establece que el 71.9% de los peruanos no se siente seguro.
Más policías en las calles
El gobierno peruano dispuso que más 13 mil policías colaboren con el patrullaje y así reducir los niveles de inseguridad en las calles peruanas, con un costo de US$ 24 millones.
“Con la mayor presencia de efectivos policiales en las calles recobraremos el principio de autoridad y lograremos que se perciba la presencia del Estado en aquellas zonas donde existe el pandillaje”, dice Iglesias Paz.
Para cada intervención policial en zonas donde se detecta la presencia de pandillas, se requiere un mínimo de 30 efectivos con escudos de protección y armas.
“Hacer un operativo con menos hombres significa poner en riesgo la vida de los agentes”, dijo.
La ley contra el pandillaje que establece sanciones para los cabecillas o líderes de estos grupos de hasta cuatro años de cárcel.
“No deberíamos quedarnos en el endurecimiento de penas, sino en la creación de políticas que contribuyan a favorecer a la juventud, en temas sociales, económicos y con acceso al empleo”, dice Tong al respecto. “Las pandillas logran que el joven se sienta parte de un grupo o comunidad, sienta seguridad en una ciudad que los agrede y margina, así como obtener un reconocimiento social”.
Tong dice que la existencia de pandillas en una sociedad tiene como consecuencia que los más jóvenes asuman modelos de vida similares a los cabecillas de los grupos juveniles delincuenciales.
“La desintegración familiar, la desocupación y/o falta de empleo, así como la violencia social y familiar son los principales factores que inducen a los jóvenes a ingresar a las pandillas”, dice el Coronel Iglesias.
Es por ello que las dependencias policiales de Lima y Callao vienen realizando coordinaciones con las dirigencias vecinales a fin de capacitar a padres de familia y escolares, para combatir la proliferación de pandillas y drogadicción entre los adolescentes.
Las autoridades de la capital peruana implementaron hace algunas semanas el programa “Chicos Chamba”, a fin de apoyar el emprendimiento de jóvenes y darles una nueva oportunidad a este sector de la población. Para el programa se ha destinado un aporte de 500 mil nuevos soles (US$178.571).
Un programa del Ministerio Público, llamado “Jóvenes Líderes hacia un Futuro Mejor”, recuperó de enero a julio a unos 500 menores de edad, quienes optaron por alejarse de las pandillas, regresar a sus colegios o ser capacitados para recibir ofertas laborales.
“La mejor manera de prevenir el pandillaje y las infracciones es ofreciendo a nuestros adolescentes y jóvenes espacios, facilidades y actividades para que se desarrollen”, señaló al respecto la alcaldesa de Lima, Susana Villarán.
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