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RIO DE JANEIRO, Brasil – Hay más bellezas entre el cielo y las callejuelas del Complexo do Alemão de lo que se puede alguna vez encontrar en las páginas de un periódico.
Fue esa la conclusión a la que llegó un joven estudiante que se molestaba cada vez que veía las fotos que se publicaban de la comunidad donde vivía.
En el 2007, el Complexo do Alemão, un conjunto de 13 favelas en la zona norte de Rio de Janeiro, estaba bajo el control de narcotraficantes. Bruno Itan, quien entonces tenía 19 años, sacó la cámara de su mochila y comenzó a tomar fotos de la vida cotidiana de sus vecinos.
“Solamente la gente que vive aquí sabe que este lugar es mucho más de lo que se ve en los medios”, dice Itan, quien ahora tiene 23 años. “Desafortunadamente, antes de la pacificación [que comenzó a finales del 2010], los periódicos venían acá sólo para mostrar la miseria y la violencia”.
En 2009, Itan hizo un curso con el fotógrafo profesional Dhani Borges, de 32 años.
Este curso fue una iniciativa de la ONG local Raízes em Movimento (Raíces en Movimiento), en asociación con el Programa Nacional de Seguridad Pública con Ciudadanía, del Ministerio de Justicia (PRONASCI), que implementa políticas de seguridad pública a través de acciones sociales.
“Itan pronto se destacó, ya que él tiene una gran mirada, que es esencial para un buen fotógrafo”, dice Borges. “Le sugerí que continuara realizando sus fotografías en el Complexo do Alemão, de esa vida cotidiana que es invisible para los de afuera”.
Poco a poco, él comenzó a ser conocido en la favela y también en los sitios de las redes sociales donde publicaba sus fotos.
Encuentro con la Presidenta
Itan había tomado tantas fotos tras bastidores de la construcción del Teleférico del Complexo do Alemão, que fue invitado por la Empresas de Obras Públicas (EMOP) del estado de Rio de Janeiro para exhibir su trabajo en la fiesta de inauguración del proyecto en julio del 2011.
El Teleférico es parte del Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC) del gobierno brasileño que ejecuta proyectos en diversas comunidades. La presidenta de Brasil Dilma Roussef, que estaba presente en dicha ceremonia, encomió las fotos de Itan.
“A nuestra Presidenta le encantaron mis fotos. Ella me pidió una de regalo y me invitó a trabajar en su equipo de fotógrafos”, expresa Itan. Como el gobernador del estado de Rio de Janeiro, Sérgio Cabral, estaba allí con ella, él me ofreció empleo en la oficina de comunicaciones del gobierno. Desde ese entonces estoy allí.
Foto Club Alemão
Pero Itán no se contentó con sacar fotos solo del lado escondido del Complexo do Alemão que, hasta la expulsión de los narcotraficantes por las fuerzas de seguridad del gobierno en 25 de noviembre de 2010, era considerado una de las zonas más violentas de Rio de Janeiro.
Unos pocos meses antes de conocer a Roussef, Itan y Dhani Borges iniciaron el club fotográfico Foto Club Alemão, un proyecto que ha atraído a un creciente número de jóvenes del Complexo, así como de otras zonas de Rio de Janeiro.
Como resultado de esta iniciativa, otros fotógrafos, en su mayoría aficionados, han estado revelando al resto del mundo la belleza del Complexo do Alemão.
Los integrantes del Foto Club Alemão se reúnen los sábados para salir a tomar fotografías. La mayoría de los participantes tiene entre 15 y 22 años, pero también hay niños que van acompañados de sus padres e incluso fotógrafos de más de 60 años.
Como este club está abierto tanto para residentes como para visitantes, el Foto Club ya ha salido hasta con 80 fotógrafos, incluyendo dos turistas italianos.
En total, más de 300 personas han participado de las excursiones fotográficas del grupo.
“Nuestra meta es acoger la mayor cantidad posible de gente interesada, no importa cuál sea la calidad de su equipo”, comenta Borges. “Comenzamos de manera sencilla. El primer sábado vinieron tres personas. La semana siguiente se aparecieron ocho. Hoy tenemos 15 participantes regulares e incontables visitantes".
La rutina del grupo es variada y se basa generalmente en un tema específico, que podría ser una favela de la zona, fotos de modelos, e incluso otra comunidad de Rio de Janeiro. Cada excursión dura unas tres horas.
Borges e Itan dan consejos sobre iluminación, ángulos y equipos.
Los integrantes circulan por la comunidad con insignias de identificación y camisetas del club.
“Como el Complexo do Alemão es un lugar tan extenso, si alguien se pierde puede ser fácilmente identificado y recibir así ayuda para rencontrarse con el grupo”, expresa Itan.
Redes sociales
Los sitios de las redes sociales constituyen el medio principal de divulgación del trabajo del Foto Club Alemão. Este grupo usa Facebook para anunciar su cronograma de excursiones y para publicar sus mejores fotos.
Fue en Facebook donde Samara Galdino, de 12 años, se enteró de la existencia del grupo. Ella vive cerca del Complexo do Alemão y asiste a los encuentros del grupo con su madre Andréia.
“Me apasiona la fotografía y he aprendido mucho. Ahora sí conozco de verdad el Complexo do Alemão”, dice Galdino, quien agrega que se ha hecho “muy amiga” de varios miembros del club.
Célio Ferreira, de 21 años y vendedor de materiales de construcción, aprendió a amar la comunidad en la que vive después de conocer el Foto Club Alemão.
“Yo tenía muchos prejuicios. No me identificaba con la comunidad y pensaba que toda ella era fea. No encontraba nada de positivo en la favela”, sostiene Ferreira, quien vive en Alborada, una de las favelas del Complexo do Alemão. “El Foto Club ha sido mi terapia. Hoy veo este lugar bajo una luz muy diferente”.
Mientras ahorra dinero para comprar su primera cámara profesional, Ferreira ha estado estudiando para convertirse en reportero gráfico de un periódico. Él acaba de terminar un curso de fotografía ofrecido en la favela Vila Olímpica del Complexo do Alemão, ofrecido mediante un convenio entre una universidad local y el gobierno municipal.
Ferreira no es el único miembro del Foto Club que se está preparando para ser fotógrafo profesional.
Luís Henrique “Kinho Buttered” Costa, de 25 años, tiene dos empleos. Es fotógrafo de la ONG local, Descolando Ideias, y también trabaja en una compañía que instala cámaras de seguridad. También Michelle Beff, de 27 años y que ha participado en el Foto Club desde su primer sábado, trabaja como fotógrafa independiente y como asistente de fotografía de Borges e Itan.
“Espero algún día poder retribuir al Foto Club todo lo que hizo por mí. Quiero enseñar a tomar fotos a niños y jóvenes”, dice Beff.
El futuro
El Foto Club nunca se propuso entrenar a nuevos fotógrafos, afirma Borges.
Pero él ha estado agradablemente sorprendido.
“Nunca prometimos nada en ese sentido, pero la gente que empezó con nosotros en el Foto Club siguió trabajando en fotografía”, explica Borges. “¿Quién sabe si nuestro proyecto se ha de convertir en un semillero de talentosos fotógrafos?”
Itan y Borges quieren que el Foto Club sirva de ejemplo para otras comunidades de bajos ingresos en la ciudad y en todo Brasil. Ellos recientemente han ayudado a Rocinha a establecer el Foto Club Favelas da Zona Sul, y también han dado consultoría a otras zonas, tales como el Morro da Providência en el centro de Rio de Janeiro y a Santa Cruz, al oeste de la ciudad.
Itan piensa que cada favela debería tener un club de fotografía tomando fotos mientras las Unidades Policiales Pacificadoras (UPP) se instalan en las comunidades de bajos ingresos de Rio de Janeiro.
“Muchas comunidades de bajos ingresos están experimentando un momento único, libres de las guerras por droga”, dijo. “Es un momento histórico que necesita documentarse”.
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