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RIO DE JANEIRO, Brasil – El cabo Jefferson de Lima, de 39 años, de la Policía Militar de Rio de Janeiro, es recibido con aplausos y sonrisas por parte de un público entusiasta.
El cabo se encuentra frente a niños de entre 10 y 12 años, alumnos de quinto grado de la Escuela Municipal Henrique da Silva Pontes en Senador Camará, un barrio rodeado de favelas en la zona norte de Rio de Janeiro.
Lima comienza la charla hablando de la autoestima. Les pide a los alumnos que mencionen una cualidad del compañero a su lado. El entusiasmo es tal que cualquiera podría confundir a Lima con un animador.
Sin embargo, el policía está en el lugar para debatir un asunto relevante: la importancia de evitar las drogas, incluyendo el alcohol y el tabaco.
La charla es parte de Proerd, el Programa Educacional de Resistencia a las Drogas, basado en D.A.R.E. (Educación en Resistencia al Abuso de Drogas, por su sigla en inglés), un programa creado por la Policía de Los Angeles en la década de 1980.
En Brasil, la Policía Militar de Rio de Janeiro creó Proerd en 1992. Desde el año 2002, el programa ha sido implementado en 26 estados brasileños.
“En algunos estados, la participación es limitada, mientras que en otros, la participación es aún mayor que en Rio de Janeiro”, señala el capitán Antonio Lima, coordinador técnico del programa. “Por ejemplo, Proerd en São Paulo llega a casi un millón de niños por año”.
El programa se imparte en el 30% de las escuelas públicas en el estado de Rio de Janeiro y llega a 120 mil niños de entre cuatro y 12 años por año, señala Lima. Al final de cada semestre, el programa ofrece una fiesta de fin de curso para los niños que oficialmente se convierten en "Socios Proerd" en la lucha contra las drogas.
La participación de los policías en el programa es voluntaria. El último esfuerzo de reclutamiento, a fines de 2011, fue abierto a toda la Policía Militar de Rio de Janeiro, y contó con 200 candidatos para 30 vacantes.
Tras ser seleccionados, los policías son capacitados durante dos semanas, y son supervisados durante el programa.
Actualmente, Proerd en Rio cuenta con 150 voluntarios.
El programa se concentra en los alumnos de quinto año. Lima plantea que los alumnos comienzan a ser transferidos a escuelas estatales en sexto grado, donde enfrentarán una nueva realidad.
“El niño deja de tener solamente uno o dos profesores, y pasa a tener varios. Él o ella probablemente no recibirá la misma atención que recibía antes", señala Lima. “Durante este tiempo, se corre el riesgo de que un amigo sustituya a la maestra o a la familia como modelo a segir. Nunca se sabe la influencia que pueden tener las amistades”.
Lima señala que no hay forma de medir los resultados del programa. Pero las declaraciones de padres, directores de escuelas y los padres confirman cambios de conducta en los niños que han participado en Proerd.
“Me encuentro con adultos que estuvieron en mi clase que paran a saludarme en la calle”, plantea Lima, quien participa de Proerd desde hace 13 años. “También hay policías militares, policías e instructores en la fuerza que son exalumnos del programa”.
El sargento primero Francisco Claudio de Barros, supervisor de Proerd en el barrio Senador Camará, enfatiza que las drogas están disponibles en la zona y que los niños deben estar preparados a decir "no".
"El objetivo es lograr que los niños nunca lleguen al punto de probar", señala Barros.
El éxito del programa depende de la participación de la escuela y de los padres, señala Lima.
“Los maestros tienen que dar continuidad al programa, utilizando el tema del combate a las drogas en actividades de clase”, plantea.
Vera Lúcia Martins da Silva, directora de la escuela de Senador Camará, elogia al Proerd.
“Los niños aprenden a querer al prójimo, a ser responsables y respetuosos”, afirma.
Cursos a distancia

El libro “O Escudeiro da Luz em Os Zumbis da Pedra” (El defensor de luz de los zombies de piedra) se entrega a 50 mil alumnos en la ciudad de Porto Alegre. Es parte del proyecto Circuito Papo Reto (Circuito de Charla Directa), cuyo objetivo es evitar el uso de crack entre estudiantes de escuelas públicas. (Cortesía Cufa-RS)
También se dan otros programas que llegan a los alumnos en escuelas.
La Secretaría Nacional Antidroga (Senad), del Ministerio de Justicia, en asociación con el Ministerio de Educación (MEC), ha creado cursos de capacitación a distancia para maestros de escuelas de quinto grado para decirle no a las drogas.
“Desde 2004 a 2012, se ha capacitado a 140 mil educadores”, señala Carla Dalbosco, coordinadora de la política antidroga del Senad y directora adjunta.
Dalbosco también destaca la campaña “Diga Sim à Vida – Turma da Mônica” ("Diga sí a la vida - Mónica y sus amigos) que fue lanzado el 26 de junio junto a Mauricio de Souza Producciones.
El proyecto brinda folletos, videos, juegos y otros materiales antidrogas a los profesores que muestran a personajes famosos de Turma da Mônica (Mónica y sus amigos).
“El proyecto va a ser implementado en 14 mil escuelas al año para llegar a 2,8 millones de alumnos”, señala Dalbosco.
En el mes de abril, la ciudad de Porto Alegre, en el estado de Rio Grande do Sul, se asoció con la Unión Central de Favelas de Rio Grande do Sul (Cufa-RS) en el proyecto Circuito Papo Reto (Circuito de Charla Directa) .
La iniciativa es evitar el uso de crack entre alumnos de escuelas públicas.
En el proyecto participan 3.900 maestros y 50 mil alumnos, que utilizan el libo “O Escudeiro da Luz em Os Zumbis da Pedra” (El defensor de luz en Los zombies de piedra) como principal herramienta. El material utiliza un lenguaje con el que los niños se sienten a gusto para transmitir un mensaje antidroga.
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