El problema se entremezcla con el tránsito ilegal de migrantes que cruzan la región en busca del su...
SAN JOSÉ, Costa Rica – Las autoridades costarricenses han detectado una tendencia preocupante en la lucha de este país contra los narcotraficantes.
La Policía de Control de Drogas de Costa Rica (PCD) ha desmantelado 619 células de distribución de drogas en todo el país desde 2006. De modo alarmante, 170 de estas organizaciones (27,5%) pertenecen a las llamadas “narcofamilias”, grupos familiares completos, incluidos niños, padres y abuelos, que están involucrados en la distribución de drogas.
En el 2011, la PCD desarticuló 129 grupos de narcotráfico, incluyendo 105 operaciones puramente nacionales y 24 que tenían conexiones internacionales. Treinta de ellas eran clanes familiares.
Este año, la PCD ha desarticulado 71 grupos dedicados al narcotráfico, entre ellos 65 que operaban nacionalmente, seis con conexiones internacionales y 10 "narcofamilias". Las autoridades de Costa Rica este año han incautado 5.743,1 kg de cocaína y 83.000 dosis de crack, según el Ministerio de Seguridad Pública.
Uno de los golpes más recientes a una "narcofamilia" ocurrió el 13 de septiembre en la localidad portuaria de Puntarenas, en el pacífico costarricense. Las autoridades detuvieron a un sospechoso de apellido Sandi Mora, quien habría reclutado a su amante, a su primo y a los hijos de su primo para traficar con cocaína y marihuana, según un informe de la PCD, que no reveló el nombre de pila del sujeto.
“Son los asesinos de sueños y familias que no tienen ningún respeto por nada ni por nadie”, dijo Mauricio Boraschi, el comisionado nacional antidrogas de Costa Rica. “Muchos de ellos, cuando se encuentran metidos en ese negocio, intentan involucrar a sus hijos, esposas y al resto de la familia en la distribución de drogas".
Boraschi agregó que hay casos "donde abuelos y padres están en la cárcel y el resto de la familia continúa en el negocio [del narcotráfico]".
Lo que está sucediendo en Costa Rica es similar a lo que sucedió en México, dijo Eric L. Olson, director adjunto del Mexico Institute de el Woodrow Wilson Center, un centro de estudios con sede en Washington D.C.
“Uno puede ver la familia Arellano-Félix de Tijuana y la familia Beltrán-Leyva, que ha sido devastada, pero que había jugado un papel importante en México”, comentó. “Cada uno de estos carteles en algún punto de sus orígenes fue construido básicamente alrededor de una cierta unidad familiar. Y lo mismo sucede en el caso colombiano. Si uno recuerda los días de Pablo Escobar, él construyó su imperio junto con asociados cercanos, pero también incluyó a miembros de su familia”.
Olson expresó que la lealtad entre miembros de la familia es una razón principal por la que los familiares se inician en las operaciones de narcotráfico. Al fin y al cabo, los miembros de una familia tienen la tendencia a cuidarse entre sí más de lo que lo haría un extraño.
“Si uno se encuentra en una red impersonal y alguien que uno no conoce se mete en líos, el asunto es menos problemático, pero si se trata de un primo, un hermano, el padre o la madre, ya sí es un problema porque ellos forman parte de la familia”, comentó.
El auge de las "narcofamilias" en Costa Rica ha contribuido para que sea considerado como país de tránsito para las drogas que proceden de Colombia y van en camino a Estados Unidos. Se calcula que cada año 900 toneladas de cocaína pasan a través de América Central hacia EE.UU., según Mario Zamora, ministro de Seguridad Pública de Costa Rica.
El comercio de las drogas también ha estado detrás de la intensificación de la tasa de homicidios, añadió Zamora. La tasa de homicidios de Costa Rica es de 11,3 por 100 mil habitantes, más del doble de la tasa de 1997, según el Estudio Global sobre Homicidios de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.
Boraschi explicó que familias enteras a menudo son atraídas al narcotráfico cuando un miembro comienza a traficar con drogas y recluta a familiares para poder ganar más dinero.
“Es común que alguien diga: ‘Aquí hay un kilogramo de cocaína. Anda a venderlo y te quedas con un porcentaje'", añadió Olson. “Antes, los narcotraficantes podían pagarle a alguien US$ 100 por transportar un kilo de drogas”.
Las “narcofamilias” básicamente realizan sus negocios en su propio país, así que no tienen que preocuparse por la conversión de divisas extranjeras. Esta práctica origina que un mayor número de familiares se involucren en el narcotráfico local de modo tal que la familia pueda aumentar sus ingresos.
Pero ahora, en lugar de trabajar transportando drogas para los carteles basados en Colombia y México, las familias de Costa Rica están entrando a los negocios independientemente.
Estas familias no son miembros "registrados" de los carteles de Sinaloa o Los Zetas, dos de los grupos de narcotraficantes más poderosos de México y América Central, apuntó Olson.
Boraschi comparte el punto de Olson, quien agregó que es común que las autoridades encuentren laboratorios de producción de cocaína y crack, así como lugares de empacado de marihuana en las mismas viviendas de las “narcofamilias” en Costa Rica.
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