El problema se entremezcla con el tránsito ilegal de migrantes que cruzan la región en busca del su...
BUENOS AIRES, Argentina – Argentina está a la vanguardia de las políticas migratorias de América del Sur.
Gracias a la Ley 25.871, promulgada en 2003 y que considera a la migración como un derecho humano, el país ha estado promoviendo la participación del inmigrante en la sociedad y estimulando la integración regional.
“No son las personas las que tienen que estar al servicio del Estado. Es el Estado el que tiene que estar al servicio de las personas”, expresó Martín A. Arias Duval, director de la Dirección Nacional de Migraciones (DNM). “Por lo tanto, todas las políticas públicas están comenzando a orientarse hacia el reconocimiento de tales derechos”.
Dos iniciativas clave han sido el programa Patria Grande, que regularizó la situación de más de 200 mil extranjeros entre 2006 y 2010,y la creación de la DNM, organismo dedicado al servicio de los inmigrantes.
La ley reconoce la migración como un derecho “esencial e inalienable”. También estipula el “acceso igualitario a los inmigrantes y sus familias en las mismas condiciones de protección, amparo y derechos que los nacionales, en particular en lo que se refiere a los servicios sociales, bienes públicos, educación, salud, justicia, trabajo, empleo y seguridad social”.
La legislación argentina, que incluso da al inmigrante el derecho de votar en las elecciones municipales, ha servido de inspiración para países vecinos como Brasil, que actualmente debate una nueva ley de inmigración.
“La ley argentina proporciona directrices para promover no sólo los derechos humanos de los inmigrantes, sino también la integración entre los países de la región”, afirmó Paulo Illes, director del Centro de Derechos Humanos y Ciudadanía del Inmigrante (CDHIC), que tiene su sede en São Paulo. “No se trata simplemente de una ley, sino de toda una política migratoria”.
Según Illes, la ley argentina es muy diferente de la ley actualmente vigente en Brasil, el denominado Estatuto del Extranjero, de 1980.
“Dicho estatuto se guía por lo que los inmigrantes no pueden hacer, tales como el afiliarse a sindicatos", agregó. "La ley de inmigración de Argentina es afirmativa, debido a que se fundamenta en el princípio de la promoción”.
Un foco en la integración
La actual ley de inmigración argentina substituyó a la Ley Videla, aprobada en 1981 y que abordaba el asunto migratorio bajo la óptica de la soberanía y la seguridad nacional.
“En esa época, aunque los gobiernos de la región colaboraran unos con otros, había mucha desconfianza mutua. De hecho, Argentina estuvo a punto de ir a la guerra con Chile en 1978”, expresó Duval. “En la actualidad, ya no analizamos los flujos migratorios desde el punto de vista de la seguridad nacional, sino en términos de la integración de los inmigrantes en la sociedad que los recibe”.
Comunidades forman vínculos
Un total de 1.805.957 extranjeros vive en Argentina, lo que representa el 4,5% del total poblacional, según el último Censo Nacional realizado en 2010.
La comunidad paraguaya es la población inmigrante de más rápido crecimiento. Entre 2001 y 2010, experimentó un aumento del 69%, llegando a 550.713 personas, de acuerdo con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
“La comunidad paraguaya es una de las poblaciones más arraigadas en Argentina”, dijo Ezequiel Texidó, representante regional de la OIM en Buenos Aires. “Vemos muchos matrimonios mixtos de paraguayos y argentinos”.
También hay un número significativo de inmigrantes de Bolivia (345.272), Chile (191.147), Perú (157.514), Uruguay (116.592) y Brasil (41.330).
No obstante, debido a la crisis económica, el número de extranjeros ha permanecido estable. Hubo sólo un incremento del 0,3% entre 2001 y 2010, de acuerdo con la OIM.
Un ejemplo para la región
En 2002, Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, Bolivia y Chile firmaron el Acuerdo de Residencia, que entró vigencia en 2009.
El acuerdo reconoce el derecho de los ciudadanos de los países signatarios de establecer libremente su residencia en el territorio de los otros países signatarios.
Este acuerdo fue un paso importante hacia la libre circulación en el bloque, afirmó Helion Povoa Neto, coordinador del Núcleo Interdisciplinario de Estudios Migratorios (NIEM) de la Universidad Federal de Rio de Janeiro.
“Estos ciudadanos reciben una residencia temporal que puede convertirse en residencia permanente después de dos años, si pueden demostrar vínculos con el país [de destino]”, expresó.
Si bien hubo una demora en la implementación del acuerdo porque Paraguay sólo lo ratificó en 2009, antes Argentina ya lo había implementado unilateralmente.
“Estimulamos a los países vecinos a adaptar sus regulaciones de modo de reconocer a los inmigrantes argentinos y de ofrecerles recíprocamente los mismos derechos que otorgan a sus ciudadanos”, dijo Duval.
Argentina firmó un acuerdo bilateral con Brasil mediante el cual cualquier ciudadano argentino puede obtener residencia permanente de forma directa, sin pasar por el período de residencia temporal y viceversa.
“También firmamos con Brasil un acuerdo sobre localidades fronterizas vinculadas”, añadió Duval. "El mismo permite que un argentino tenga su residencia en Argentina y trabaje en Brasil, y viceversa, sin necesidad de establecer residencia en el otro país”.
Estos acuerdos refuerzan la unión entre los dos países, agregó Duval.
“El fácil acceso a la residencia legal ayuda incluso en la lucha contra el tráfico de personas”, concluyó.
Comentarios Acerca del Artículo