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CURITIBA, Brasil – Los neumáticos no sólo sirven para hacer circular los automóviles.
Se pueden transformar en asfalto, zapatos, ductos, pisos, alfombras e incluso en combustible alternativo.
Sin embargo, cuando no se reciclan tardan hasta 150 años en descomponerse.
Brasil es el segundo país del mundo que más se preocupa por el consumo sostenible, después de la India, según el informe Greendex 2010 de la National Geographic Society y la empresa internacional de encuestas GlobeScan.
Su elevada posición en el ranking no se debe únicamente a la creciente concienciación de los consumidores en Brasil, sino también a una serie de reglas que deben seguir los fabricantes, incluso aquellos en el sector de los neumáticos.
En 1999, la Comisión Nacional del Medioambiente (CONAMA) estableció que los fabricantes y vendedores de ruedas eran los principales responsables de recolectar y deshacerse de los neumáticos desechados y no reutilizables por el bien del medioambiente.
La normativa ha sufrido numerosos cambios en los últimos 11 años, aunque la regla básica ha seguido siendo la misma: reciclar neumáticos es obligatorio por ley y responsabilidad de los fabricantes, según la Resolución 416 de la CONAMA, del año 2009.
Los fabricantes Bridgestone, Firestone, Goodyear, Michelin y Pirelli crearon en 2007 Reciclanip, perteneciente a la Asociación Nacional de Fabricantes de Neumáticos, para dar cumplimiento a dicha ley.
Reciclanip se encarga de la recolección, el traslado y el destino final de los neumáticos.
“Trabajamos a través de alianzas, sobre todo con ayuntamientos", explica César Faccio, director de Reciclanip. “Los ayuntamientos conceden terrenos que reúnen condiciones específicas de seguridad e higiene, donde se acumulan y almacenan ruedas procedentes de talleres mecánicos, lugares de reventa e incluso ciudadanos”.
Reciclanip cuenta con más de 460 puntos de recolección en todo el país.
En 2009, se recolectaron 250.000 neumáticos inservibles.
Durante el primer semestre de este año, ya se han recibido 146.000 toneladas de ruedas.
“Las industrias ya han invertido US$114 millones en el proyecto [desde 1999 hasta julio de 2010]", indica Faccio.
Los esfuerzos empresariales para cumplir con la normativa están bajo supervisión del gobierno.
La Política Nacional de Residuos Sólidos, que fue aprobada por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva el 2 de agosto, también ha reforzado la responsabilidad de los fabricantes en relación al reciclaje de neumáticos.
La legislación establece una serie de reglas para la gestión de los residuos sólidos.
Paraná: un ejemplo a seguir
Alrededor de 24.000 toneladas de neumáticos tienen que ser removidos de los vehículos cada año en el estado sureño de Paraná.
En 2009 se recogieron 25.000 toneladas, según Laerty Dudas, coordinador de Residuos Sólidos en la Secretaría Estatal de Medioambiente (SEMA).
Gracias a una alianza que se formó hace siete años entre el gobierno estatal y los diferentes sectores productivos, Paraná es considerado un "Estado limpio".
“Pero claro, este es el tipo de cosa que no podemos eliminar; tenemos que seguir combatiéndola", señala Dudas. "Y esta lucha es interminable".
La experiencia, y el éxito, de Paraná en el reciclaje de neumáticos deriva de la cooperación entre los sectores público y privado, agrega.
“No queremos que el fabricante sea la única parte responsable", manifiesta Dudas. "Queremos que la responsabilidad la compartan los lugares de reventa, los concesionarios, las tiendas de reparación y cualquiera que trabaje con ruedas".
Con el objetivo de cumplir la ley, los fabricantes decidieron montar puntos de recolección y compartir los gastos de alquiler.
“En Maringá, en la región septentrional del Estado, la división [del alquiler] cuesta R$9 [US$5,17] a cada empresa”, explica Dudas. "Imaginen lo que [unos pocos] R$9 significan para un gran comerciante”.
En Paraná, la mayor parte de las ruedas para reciclar se transforman en combustible alternativo que sustituye al carbón. Las instalaciones del gigante Grupo Votorantim, en la ciudad de Rio Branco do Sul, y de la planta energética estatal Petrobras, en la ciudad de São Mateus do Sul, son los consumidores principales de este tipo de combustible.
No se permite importar ruedas de segunda mano
La Resolución 23 de CONAMA, del año 1996, que prohíbe importar neumáticos usados, ha provocado más controversia en todo el país que cualquier otra ley sobre desecho de neumáticos.
¿Por qué CONAMA dictó dicha resolución?
Brasil tiene suficiente producción interna, así que importar las usadas generaría un daño innecesario al medioambiente.
La resolución ha hecho que empresas como BS Colway, con sede en Paraná, cambien de negocio.
Francisco Simeão, director de BS Colway, afirma que dejó el negocio empresarial de importación de neumáticos de segunda mano en 2007, lo que le obligó a despedir e indemnizar a 1.200 trabajadores. La maquinaria empleada para recuperar las ruedas de segunda mano importadas no pudo venderse, ya que el mercado se ha reducido a causa de la resolución de CONAMA.
“El daño social fue incluso mayor, con la pérdida de empleos en Brasil y la reducción de las inversiones en programas sociales que nuestra empresa había llevado a cabo”, explica Simeão.
En la actualidad, BS Colway importa neumáticos nuevos y está recuperándose de sus pérdidas económicas.
Pero sus índices de reciclaje son mucho más bajos en comparación a cuando BS Colway importaba neumáticos usados.
“Hoy en día, el costo de recolectar y desechar ruedas inservibles es muy pequeño en comparación a los tiempos en que nosotros importábamos neumáticos usados", concluye Simeão.
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