El problema se entremezcla con el tránsito ilegal de migrantes que cruzan la región en busca del su...
BRASÍLIA, Brasil – Mientras esperaba en una parada de autobús, Paulo Sérgio Silva, de 48 años, encontró un libro que le trajo preciados recuerdos de su infancia.
Este administrador de negocios supo sobre el proyecto Parada Cultural - Biblioteca Popular hace tres años. A través de dicho proyecto se prestan libros en las paradas de autobús de Brasília. Desde aquel momento, siempre lleva un libro en su mochila e insta a otros pasajeros que esperan un autobús hacer lo mismo.
Los libros se encuentran en estantes abiertos al público, en las 37 paradas de la línea de autobús que corre a lo largo de W3 Sul e Norte, una de las principales avenidas de la capital brasileña.
Esta historia comenzó a desarrollarse de a poco en 1994, cuando el carnicero Luiz Amorim, de 47 años, compró la carnicería en la que había trabajado durante quince años e instaló una estantería en la que colocó diez libros para prestarle a sus clientes.
“Al principió llamó la atención y la curiosidad de la gente”, dijo Amorim sonriendo. “Algunos pedían un libro prestado debido a mi insistencia; otros opinaban que los libros no iban bien con la carne”.
Analfabeto hasta los 16 años
Amorim llegó a los siete años a Brasília con su madre y sus seis hermanos. La madre trabajaba como empleada doméstica. La familia es originaria de Salvador, estado de Bahía, a 1.457 km de la capital.

Paulo Sérgio Silva, de 48 años, desarrolló un interés por la geografía después de haber recibido prestado algunos libros del proyecto Parada Cultural - Biblioteca Popular, de la ONG T-Bone, que pone diariamente a disposición del público 25 mil libros en las paradas de autobús a lo largo de la Avenida W3 de Brasilia. (Gustavo Moreno para Infosurhoy.com)
Durante los primeros cuatro años de la familia en Brasília, Amorim trabajó como limpiabotas y asistente de albañil, pero cuando cumplió doce años fue contratado como asistente en la carnicería T-Bone, situada en Super Quadra 312 Norte, en un barrio de clase media de la ciudad.
A los dieciséis años Amorim empezó a tomar clases en la escuela para adultos y aprendió a leer. Cuando cumplió dieciocho recibió su primer libro y muy pronto desarrolló una pasión por la filosofía. Referencias a filósofos importantes como Jean-Paul Sartre, Arthur Schopenhauer y Friedrich Nietzsche son algo común cuando se habla con Amorim.
Durante los quince años que trabajó en la carnicería, Amorim aprovechó cada hora de ocio para leer. En un determinado momento leyó quince libros en un mes.
Cuando se convirtió en propietario de la tienda, quiso compartir con sus clientes el conocimiento adquirido a través de los libros. Pero, su propósito era hacerlo gratuitamente y sin rellenar formularios.
“Siempre he pensado que los libros deben ser prestados gratuitamente. Nosotros trabajamos con el mayor grado de conciencia. [La conciencia], como principio filosófico, trata sobre el autocontrol”, explicó Amorim, quien está casado y tiene un hijo.
Ese es el principio en el cual se basa el proyecto, por el que se han prestado más de 400 mil libros desde 2007. En un momento dado el proyecto sobrepasó los límites de la carnicería y se extendió por las paradas de autobús de toda la ciudad.
“Las paradas de autobús son espacios ignorados por el gobierno. Yo uso transporte público y pienso que debemos humanizar dichos espacios”, afirmó Amorim, quien vive en un apartamento arriba de la carnicería. “Ese es el papel del arte, y los libros son la mejor herramienta para mejorar la ciudad”.
Durante casi diez años, el proyecto fue financiado con las ganancias de la carnicería y los libros fueron donados por los clientes. En la actualidad, el proyecto es financiado por Petrobras, la compañía petrolera estatal.
Sin embargo, Amorim continúa siendo el responsable de la organización de los libros en las paradas de autobús. El objetivo es mantener diariamente, a disponibilidad del público, cerca de 25 mil libros en 37 estanterías, asegurando así la circulación de mil libros por día.
“Yo sigo la máxima de Aristóteles que dice que el conocimiento conlleva al compromiso”, explicó.
Amorim tiene razón, después de cinco años ninguna de las estanterías ha sido vandalizada y sólo un 3% de los libros se ha perdido.
Otras formas de arte
En 2003, Amorim creó la ONG T-Bone para poder establecer asociaciones con otras entidades y recibir financiamiento para pagar los gastos de instalación de las estanterías.
La pasión de Amorim por las artes y la literatura llamó la atención de grandes compañías e instituciones que lo ayudaron a cumplir su sueño. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) publicó un artículo sobre la Parada Cultural de la ONG T-Bone e inició una campaña de recolección de libros para dicha ONG en abril de 2012.
Petrobras y la Fundación Banco do Brasil apoyan el más reciente proyecto de la ONG: la instalación de una Estación Cultural en las paradas de autobús de la ciudad.
Además de libros, los usuarios tienen acceso gratuito a internet y la posibilidad de utilizar una computadora con pantalla digital interactiva. El proyecto, iniciado en mayo de 2012, opera en tres paradas de autobús. Se espera que dos computadoras más sean instaladas antes de fin de año.

Los usuarios del transporte público tienen acceso gratuito a internet y la posibilidad de utilizar una computadora con pantalla digital interactiva, mientras esperan el autobús. El proyecto Estación Cultural se inició en mayo de 2012 y opera en tres paradas de autobús de Brasilia. (Gustavo Moreno para Infosurhoy.com)
La noticia sobre una carnicería que promueve la cultura se ha pregonado por toda la ciudad. Los libros permitieron organizar otros eventos tales como noches de micrófono abierto, presentaciones de libros, debates con autores y lecturas de poesía. Los jueves por la noche, la carnicería abre sus puertas a intelectuales, estudiantes, escritores y artistas, en lo que se conoce como Quinta Cultural (Jueves Cultural).
También existe la Noite Cultural (Noche Cultural), que se organiza dos veces al año, con la participación de grandes artistas brasileños, en una tarima que se monta frente a la carnicería. El espectáculo, financiado por Petrobras, es también gratuito y reúne entre 15 y 20 mil personas.
“Ya hemos presentado a Milton Nascimento, Elba Ramalho, Zé Ramalho, Lenine, Ivan Lins y muchos más”, relató Amorim.
Chico César fue la estrella del espectáculo más reciente, organizado para clausurar la temporada 2012.
Amorim, quien raramente se toma un día para descansar, ha recolectado historias de la gente que fue influenciada por los libros en los últimos diecisiete años.
“La impresión más grande la recibí cuando una chica vino a agradecerme, porque no tenía dinero para pagar un curso preparatorio para ingresar a la universidad”, recordó Amorim. “Pero logró pasar el examen de admisión para el programa de trabajo social de la Universidad de Brasília (UnB) estudiando libros que tomaba prestados diariamente de las paradas de autobús”.
Comentarios Acerca del Artículo