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2010-12-29

Dilma Rousseff se prepara para asumir el mando de Brasil

Por Marcos Giesteira y Nelza Oliveira para Infosurhoy.com—29/12/2010

La primera presidenta de Brasil prestará juramento el 1 de enero en Brasília.

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Dilma Rousseff, primera presidenta electa de Brasil, prestará juramento el 1 de enero con el apoyo del 58% de brasileños que opinan que su administración será tan buena como la del presidente saliente Luiz Inácio Lula da Silva, según se desprende de una encuesta reciente. (Cortesía de Fabio Rodrigues Pozzebom/ABr)

Dilma Rousseff, primera presidenta electa de Brasil, prestará juramento el 1 de enero con el apoyo del 58% de brasileños que opinan que su administración será tan buena como la del presidente saliente Luiz Inácio Lula da Silva, según se desprende de una encuesta reciente. (Cortesía de Fabio Rodrigues Pozzebom/ABr)

BRASÍLIA, Brasil – Tras dos ensayos generales, que incluso presentaron dobles de los funcionarios electos, todo está listo para la asunción de la primera presidenta electa de Brasil, Dilma Rousseff (Partido de los Trabajadores, PT) y del vicepresidente Michel Temer (Partido del Movimiento Democrático Brasileño, PMDB).

Después del esperado saludo de una multitud de 20.000 personas en la Explanada de los Ministerios a Rousseff en Brasília el 1 de enero a las 2 p. m., si el clima lo permite, ella irá en un convertible desde la Catedral Metropolitana hacia el Congreso Nacional, con lo que oficialmente comenzará a hacer historia.

Cuando llegue a la sede de la legislatura de Brasil, alrededor de las 2.30, prestará juramento junto a Temer ante 1.700 invitados, entre los que se cuentan diputados, senadores, miembros del poder judicial, ministros, dignatarios extranjeros y familiares.

Una vez que haya hecho el juramento, Rousseff dará su primer discurso, en la culminación de lo que fue un viaje desde que era jefa de estado de Luiz Inácio Lula da Silva hasta que se convirtió en líder de la nación más grande de Sudamérica.

Unas dos horas más tarde, Rousseff irá en el automóvil presidencial, un Rolls Royce Silver Wraith Formal Cabriolet 1953 convertible, hasta la sede de la legislatura, el Palacio Planalto. Ha pedido que su vehículo no esté rodeado de las tradicionales escoltas a caballo y en motocicleta porque no quiere ver su campo visual obstaculizado y quiere estar cerca de la multitud. Los 37 jinetes del Primer Regimiento de Caballería (1º RCG), también conocidos como Dragones de la Independencia, seguirá al automóvil de reserva que se va a utilizar en caso de emergencia. Irá detrás del Cadillac que llevará a Temer y su esposa, Marcela Tedeschi Temer.

Sin embargo, Rousseff ha optado por recorrer la ruta sin familiares. También solicitó que se destinen seis agentes de policía federales femeninos a las primeras líneas entre los 36 que la acompañan en el trayecto de 10 kilómetros. Y no es el único viaje durante el cual Rousseff estará acompañada por mujeres, ya que eligió funcionarios mujeres para conducir nueve de los 37 puestos ministeriales.

“Está tratando de mostrar que ha llegado el momento de las mujeres”, indicó Ricardo Ismael, profesor de sociología y política de la Universidad Católica Pontificia de Rio de Janeiro (UCP-RJ). “Sus nombramientos constituyen el mayor número de mujeres en la historia de la república brasileña.”

Poco después de las 5 p. m. se espera que los brasileños presencien uno de los momentos más representativos de la historia de la nación: el ascenso de Rousseff por la ilustre rampa del Palacio Planalto para recibir la banda presidencial de manos del presidente saliente, Lula. La ceremonia de transmisión de la banda presidencial tendrá lugar cuando impregnen el aire los acordes de “Tema da Vitória” (tema de la victoria), composición instrumental brasileña que se tocaba en las celebraciones por la victoria del difunto conductor de fórmula 1, Ayrton Senna, un héroe nacional

En su nuevo lugar de trabajo, frente a la Plaza de los Tres Poderes, Rousseff deberá dar su segundo discurso antes de la ceremonia de juramento de los 37 ministros seleccionados por ella.

De las 6.30 a las 9 p. m. se espera que Rousseff asista, junto a una lista de invitados que incluye a sus asociados más allegados, los políticos más poderosos de Brasil y dignatarios extranjeros, a una fiesta en el Palacio Itamaraty, sede del Ministerio de Asuntos Exteriores de Brasil.

Al 27 de diciembre, 47 funcionarios gubernamentales, sobre todo de países latinoamericanos y africanos, habían confirmado su presencia, entre ellos, el presidente uruguayo José Mujica; Laura Chinchilla, de Costa Rica; Fernando Lugo, de Paraguay; Álvaro Colom, de Guatemala; Mauricio Funes, de El Salvador; Evo Morales, de Bolivia, y Hugo Chávez, de Venezuela.

Estados Unidos estará representado por la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, mientras que también se espera que el Canciller Héctor Timerman, de Argentina, y el Príncipe Felipe de Borbón, de España, asistan a la ceremonia.

Todos los asistentes estarán rodeados de mucha seguridad. De los 3.000 trabajadores en las ceremonias, 1.000 estarán asignados a la seguridad, explica Carlos José Penteado, responsable de relaciones públicas del Comando Militar de Planalto, para lo cual se designarán francotirados ubicados en áreas donde se congregarán los funcionarios.

Optimismo de los brasileños

Los brasileños tienen grandes esperanzas enRousseff.

El cincuenta y ocho por ciento de los encuestados por la Confederación Nacional de la Industria (CNI) de Brasil sostienen que Rousseff gobernará tan bien como Lula, de quien se espera que deje el cargo con un índice de aprobación del 87%, el mayor de la historia nacional.

Sandoval Matheus Poletto, estudiante universitario de 23 años oriundo de Curitiba, ciudad capital del estado de Paraná, expresó que la vida y la lucha de Rousseff como militante política muestran que está dedicada y decidida a hacer bien su trabajo. “Voté por Dilma porque creo que da continuidad a la administración y las políticas sociales de Lula. Pero la nueva presidenta estará, definitivamente, un poco más a la izquierda, manifestó. “Tenemos cuatro buenos años por delante."

La sólida relación de Rousseff y Lula contribuirá a la finalización de proyectos actuales, sobro todo en las áreas de vivienda, salud y educación, manifestó Rogério Maurício Vieira de Lima, taxista de 34 años de Porto Alegre, capital del estado de Rio Grande do Sul. Lima votó por Marina Silva, candidata del Partido Verde (PV), en la primera vuelta de las elecciones, pero votó por Rousseff contra el exgobernador del estado de São Paulo, José Serra, en la segunda vuelta. “Las mujeres son más maduras y responsables”, manifestó. “Hacen lo que se necesita hacer y no son tan maliciosas. Los hombres llegan al gobierno con malas intenciones."

La anunciada continuación de programas sociales creados durante los dos períodos consecutivos de Lula, siendo los más destacados Fome Zero, Bolsa Família y ProUni, aumenta las esperanzas del sector pobre del país.

Guaraciara Rosa Santana de Barros, asistente de servicios generales, no votó por Rousseff, pero esta habitante de 44 años de la favela Inhoaíba en la región occidental de Rio de Janeiro quiere que continúen los programas de redistribución de ingresos del gobierno.

“Cuando Lula estaba en el poder yo pude comprar cosas como un refrigerador, una cocina y muebles”, explica. “Espero que con este nuevo gobierno, pueda comprar más cosas, quizás hasta alguna propiedad.”

La clave es la continuidad

El objetivo de Rousseff refleja los deseos de la mayoría de los brasileños: La continuidad de las políticas promulgadas por la administración de Lula. La presidenta electa reiteró en toda su campaña que si resultaba electa seguiría los pasos de Lula en la continuación de iniciativas creadas por su predecesor y no las erradicaría. Hasta ahora ha cumplido con su palabra, basta con mirar a los integrantes del gabinete que designó.

Mantuvo a diez de los ministros de Lula: Guido Mantega (Finanzas), Alfredo Nascimento (Transporte), Carlos Lupi (Trabajo), Edison Lobão (Minería y Energía), Fernando Haddad (Educación), Gilberto Carvalho (Jefe de Gabinete); Izabella Teixeira (Medio Ambiente), Nelson Jobim (Defensa), Orlando Silva (Deportes) y Jorge Hage (Junta Disciplinaria del Gobierno Federal).

Otros integrantes de la administración de Lula recibieron nuevos puestos. Alexandre Tombini, que era gerente de normativas del Banco Central, será su presidente; Alexandre Padilha dejará el Ministerio de Relaciones Institucionales para ir al Ministerio de Salud; Paulo Bernardo dejará el Ministerio de Planificación para dirigir el de Comunicaciones; Miriam Belchior se transfiere de coordinadora general del Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC) al la conducción del Ministerio de Planificación, y el actual secretario general del Ministerio de Asuntos Exteriores, Antônio de Aguiar Patriota, se convertirá en su ministro.

Ismael declaró que Rousseff mejorará aún más los programas de Lula. “Los programas sociales de redistribución de ingresos continuarán”, manifestó, “pero ella ya declaró que su administración erradicará la pobreza.”

La toma de decisiones de Rousseff es más técnica que política. Se espera que continúe con el modelo administrativo instaurado por Lula en sus ochos años de funciones, declaró Antônio Flávio Testa, sociológo y politólogo de la Universidad de Brasilia (UnB) a la agencia oficial noticiosa del gobierno brasileño, Agência Brasil. “Es mucho menos negociadora que Lula”, indicó. “Se espera que ella mantenga su estilo de administración, pero va a tener que mejorar sus habilidades de comunicación, con un equipo flexible listo para establecer una relación con el congreso brasileño."

Es probable que Rousseff tenga el apoyo de alrededor del 70% de los 513 diputados y el 62% de los 81 senadores.

Pero Ismael manifestó que Rousseff debe usar su ventaja con cautela. “El PMDB, que detenta la mayoría en el Congreso, puede usar ese margen para negociar con la presidenta”, continuó. “Si este partido detecta perjuicios, puede dificultar las negociaciones con Dilma. Esa mayoría dependerá en gran medida de la capacidad política del nuevo gobierno.”

* Débora Mühlbeier colaboró desde Curitiba.

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