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2011-02-03

Brasil: El sistema educativo amenaza el crecimiento económico

Por Danielle Nogueira para Infosurhoy.com—03/02/2011

El desarrollo del país se retrasa por falta de programas de entrenamiento.

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La pujante industria petrolera de Brasil puede sufrir por la falta de profesionales calificados, dicen los analistas. (Bruno Domingos/Reuters)

La pujante industria petrolera de Brasil puede sufrir por la falta de profesionales calificados, dicen los analistas. (Bruno Domingos/Reuters)

RIO DE JANEIRO, Brazil – Mientras países más ricos tomaban sus primeros pasos en la recuperación de la crisis financiera global, la robustez de la economía brasileña creció en cerca de un 7%, según los estimados del mercado.

Pero el país enfrenta un problema: la economía está creciendo más rápidamente que lo que se toma en entrenar a los que procuran empleo, dicen los analistas.

Este desajuste puede poner en riesgo el desempeño de sectores como el de la industria petrolera, que todavía tiene que enfrentar el reto de explorar las reservas del pre-sal.

Esto puede crear más desigualdad todavía, puesto que los trabajadores no calificados serán echados a un lado por el mercado del trabajo especializado.

¿Desea prueba de esto?

Échele un vistazo a un estudio reciente del Instituto de Investigación Económica Aplicada (IPEA), un departamento del gobierno federal.

El estudio del IPEA muestra que 24,8 millones de brasileños buscaron empleo el año pasado. Pero 22,2% de ellos – 5,5 millones de trabajadores – carecían de las destrezas necesarias para el empleo.

El informe muestra que la capacidad de Brasil para educar a su fuerza de trabajo no va a la par de las necesidades de los empleadores.

Además, la mayoría de los que buscaban empleo no tenía las destrezas requeridas para empleos iniciales en los sectores del comercio y la construcción, de acuerdo con el IPEA.

Ricardo Barreto Santana, de 42 años, dijo que él entiende las consecuencias de carecer de entrenamiento profesional.

Habiendo sido despedido de su trabajo como portero hace tres meses, Santana está buscando el mismo tipo de empleo en Porto Alegre, la capital de Rio Grande do Sul.

Pero él desearía trabajar en el área de la vigilancia.

“Me gustaría conseguir un trabajo como vigilante, [un empleo] que paga mejor, pero no puedo costearme el curso [de entrenamiento]”, afirma.

Al mismo tiempo, Zelinda Menezes, de 44 años, no ha logrado obtener empleo como secretaria recepcionista, pese a haber completado el curso de entrenamiento. Ella ha estado desempleada durante dos meses después de trabajar como ayudante de servicios generales en los pasados seis años.

Con todos los documentos en la mano y una sonrisa en el rostro, ella enfrentó largas colas en el Sistema Nacional de Empleo (SINE) en Porto Alegre el 31 de enero, donde buscaba empleo como operadora de telemercadeo o como secretaria.

“Las compañías exigen experiencia y calificaciones profesionales”, dice Airton Luiz Braga Moreira, coordinador del SINE en Porto Alegre.

Mientras más amplia sea la experiencia del solicitante en el campo, más oportunidades se hacen disponibles, dijo Moreira, añadiendo que el conocimiento general del solicitante es crucial al tratar de conseguir empleo.

"En Brasil existe todavía la idea de que todos deben asistir a la escuela primaria y a la secundaria y sólo entonces invertir en cursos de entrenamiento”, dice el sociólogo Simon Schwartzman, investigador del Instituto de Estudios del Trabajo y la Sociedad (IETS). “Tenemos que crear alternativas reales de modo que no todo el mundo necesite pasar por todos esos estadios.”

El sistema educativo comprende el pre-escolar (3 a 5 años de edad), la escuela primaria (6 a 14), la escuela secundaria (15 a 17) y la educación superior (el nivel universitario).

También existe educación profesional de nivel técnico, que es equivalente a la educación secundaria.

Ocho por ciento de los estudiantes de educación secundaria tienen un título de nivel técnico en Brasil, comparado con 42% en China y 37% en Chile, afirma Schwartzman.

La Beca-Familia también ayuda a extender la educación básica

El gobierno federal en años recientes ha adoptado nuevas estrategias para asegurar la universalización de la educación básica hasta la escuela secundaria.

Una de ellas fue la de ofrecer la subvención de R$200 (US$120,4) del programa Beca-Familia solamente a las familias que demuestren que sus hijos están asistiendo a la escuela.

El resultado: los niños brasileños permanecían más tiempo en la escuela. El promedio de años de escuela para los brasileños con 10 años de edad aumentó de 6,5 a 7,2 entre 2003 y 2009.

Durante el mismo período, la tasa de analfabetismo de los brasileños de al menos 15 años de edad cayó de 11,6% a 9,6%, según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).

Esta mejora permitió que Brasil subiera algunos peldaños en el Índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas. El país está entre las naciones de “alto desarrollo”, en la posición número 73 en la lista de 169 países.

En la última edición del Programa Internacional de Valoración de Estudiantes (PISA), Brasil obtuvo el puesto 53 entre 65 países.

El PISA, un sistema de evaluación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD), incluye pruebas de lectura, matemática y ciencias. China ocupa la primera posición em la lista, seguido por Corea del Sur. En América del Sur, Chile ocupa el puesto 44, Uruguay el 47 y Colombia el 52.

“Para los niveles más bajos de ingreso, ciertamente hay un efecto positivo del ingreso sobre el mejoramiento de la educación de futuras generaciones”, dice el economista Flavio Comim, profesor de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS) que hasta 2010 era responsable del informe de HDI em Brasil. “Una bolsa vacía no se puede sostener en pie, y los niños sin comida no pueden aprender nada.”

El programa Beca-Familia es clave, sostiene Comim,

“Pero para la gente cuyos ingresos están sobre los niveles de pobreza, no hay garantía de que un ingreso mayor se traduzca en un nivel educativo mayor”, sostiene.

Comin dijo que dos factores explican el débil desempeño en el PISA – un sistema educativo atrasado y las diferencias en la calidad de la educación, las cuales fueron detectadas por la evaluación de la OECD.

Si el estado de Alagoas, al norte de Brasil, fuera un país, ocuparía la penúltima posición en la escala de la OECD, sólo por delante de Kirgizstán. Pero el Distrito Federal ocuparía la posición 46, mejor que el promedio nacional.

Revolución en la educación para asegurar justicia social

El país necesita promover una revolución educativa, dice Comim. Las claes mecánicas y repetitivas necesitan se remplazadas por clases interactivas, que hagan de la escuela un ambiente atrayente para los estudiantes.

Las aulas deben tener menos estudiantes y los maestros deben tener salarios más altos.

“El mejoramiento del sistema educativo necesita ser concebido como una meta estratégica de desarrollo nacional, si realmente buscamos ser un país con justicia social”, dice Comim.

Y eso es lo que la Presidenta Dilma Rousseff dijo que hará su administración. En su Plan Nacional de educación (PNE) 2011-2020, ella se propone erradicar el analfabetismo, ofrecer becas para reducir el número de desertores escolares y aumentar el gasto en educación de 4,7% al 7% del PIB.

Pero Rousseff tendrá que hacer todavía más si no desea que Brasil dé un paso hacia atrás, dicen los analistas.

Los países como China y Corea del Sur invierten fuertemente no sólo en la educación, sino también en la investigación y en el desarrollo de nuevas tecnologías (I&D).

La Sociedad Brasileña Pro-Innovación Tecnológica (PROTEC) apunta que Brasil invirtió 1,1% de PIB en I&D en 2007, según los últimos datos. La meta para 2010 fue de 1,3%.

Este porcentaje, que incluye tanto recursos privados como públicos, está por debajo del nivel recomendado por la OECD (2,5%), y la tasa invertida en Corea del Sur (casi 3%) y China (casi 1,5%).

El gobierno debe estimular la inversión privada en innovación, dice el director de PROTEC Roberto Nicolsky.

“En Corea del Sur, 2,25% del 3,3% del PIB invertido en innovación proviene del secor privado”, dice Nicolsky. “En Brasil, la inversión del gobierno es todavía mayoritaria. La inversión en innovación es riesgosa. Con las altas tasas de interés e impuestos, los hombres de negocios tienden a tomar menores riesgos. Necesitamos crear condiciones más favorables.”

*Con información de Cristine Pires desde Porto Alegre

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1 Comentario

  1. ANISIO SOUSA DO NASCIMENTO DE ARAUJO 09/17/2012

    EL BRASIL REQUIERE DE POLITICA MAS SERIA Y EFICAZ EN LOS GOBIERNOS.

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