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2011-09-22

Lucha contra el crack une a los brasileños

Por Cristine Pires para Infosurhoy.com—22/09/2011

Inician campañas nacionales de educación y prevención para detener el consumo de narcóticos.

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Iniciada el 26 de junio por el Consejo Nacional de Justicia (CNJ), la campaña nacional “Crack nem pensar” (Crack, ¡ni pensarlo!) pone en evidencia los peligros asociados al uso de esta droga altamente adictiva. (Cortesía de Luiz Silveira/Agencia CNJ)

Iniciada el 26 de junio por el Consejo Nacional de Justicia (CNJ), la campaña nacional “Crack nem pensar” (Crack, ¡ni pensarlo!) pone en evidencia los peligros asociados al uso de esta droga altamente adictiva. (Cortesía de Luiz Silveira/Agencia CNJ)

PORTO ALEGRE, Brasil – João Vitor tiene sólo 11 años, pero ya sabe del daño que causan las drogas.

Durante años sus padres le han advertido sobre las trágicas consecuencias que sufren los consumidores, su familia y sus amigos.

“Conversamos sobre todos los temas, desde los cigarrillos y el alcohol hasta las drogas ilegales”, dice su madre, Daisy Correa Menezes, asistente de gerencia financiera de 32 años. “Él es muy consciente [del asunto] y hace muchas preguntas. Tenemos conversaciones abiertas para que nuestro hijo conozca los riesgos y se mantenga alejado de las drogas”.

La socióloga Vanessa Gil, de 31 años, concuerda con que la conversación directa es la mejor estrategia para mantener a los niños y adolescentes alejados de las drogas.

Lucas, hijo de Vanessa de 15 años, sabe sobre los riesgos asociados con el uso de la droga. Pero también los conoce de primera mano ya que vive con un familiar adicto a la cocaína que se encuentra en tratamiento.

“En casa siempre hablamos de este asunto”, dice Gil. “Yo trato de explicarle a Lucas lo que causa cada tipo de droga. Él sabe que si consume, tendrá que enfrentar los peligros de convertirse en un adicto, con todo lo que ello implica”.

La consigna utilizada por Menezes y por Gil para desincentivar el uso de drogas es el mismo usado en una reciente campaña nacional.

Iniciada el 26 de junio por el Consejo Nacional de Justicia (CNJ), la campaña nacional "Crack, ¡ni pensarlo!" pone en evidencia los peligros asociados al uso de esta droga altamente adictiva.

Una de las estrategias clave de la iniciativa lo constituye un folleto con respuestas a 10 interrogantes relacionadas con el crack. Se han distribuido en total 10 mil copias al sistema judicial brasileño.

“La idea del folleto surgió de la necesidad de evitar [el consumo de drogas], necesidad que se identificó durante el trabajo de los jueces, quienes tienen que estar muy bien informados [sobre las drogas], ya que a menudo se enfrentan a asuntos relacionados con el consumo abusivo de las mismas”, dice Daniel Issler, juez adjunto a la presidencia del CNJ y también miembro del consejo departamental encargado del monitoreo y supervisión de las prisiones.

Este folleto, disponible en el sitio web del CNJ, se distribuye a grupos que monitorean las prisiones, así como también a los departamentos de los juzgados que supervisan a niños y adolescentes.

“La respuesta obtenida ha sido muy positiva”, dice Issler. “La prevención es la solución. Necesitamos mostrar que el crack es devastador”.

Gobierno destina R$ 410 millones para combatir el crack y otras drogas

Desde mayo de 2010, el gobierno federal ha trabajado en el Plan Integral para Combatir el Crack y Otras Drogas. La meta es evitar el consumo de drogas, ofrecer tratamiento a los adictos, reinsertar en la sociedad a exconsumidores y luchar contra el narcotráfico, principalmente en las regiones fronterizas.

Un total de R$ 410 millones (US$ 236,58 millones) fue otorgado a cuatro agencias federales involucradas en el programa:

• R$ 120 millones (US$69,2 millones) para el ministerio de Justicia;

• R$100 millones (US$57,7 millones) para el ministerio del Desarrollo Social y Combate al Hambre;

• R$100 millones (US$57,7 millones) para la Secretaría Nacional Antidrogas;

• R$90 millones (US$51,9 millones) para el ministerio de Salud.

De los R$90 millones (US$ 51,9 millones) otorgados al ministerio de Salud, cerca de R$70 millones (US$40,3 millones) se han invertido de enero a julio para mejorar el tratamiento ofrecido a los consumidores de crack y otras drogas, así como también para la capacitación de los profesionales que trabajan en el área.

La ayuda gubernamental para el tratamiento de los drogadictos incluye terapia ocupacional, que se ofrece en los Centros de Atención Psicosocial (CAP), Consultorios de Calle y Casas de Alojamiento Transitorio (CAT). En caso de ser necesario, los llamados equipos de Salud Familiar prescriben medicamentos y proporcionan hospitalización a los adictos que necesitan ayuda adicional en su recuperación, según el ministerio de Salud.

Las estadísticas oficiales demuestran que, en Brasil, la drogadicción es un problema de salud pública.

En 2010 se realizaron 21 millones de consultas médicas por salud mental en los 1.650 CAP de todo el país, 50 veces más que las 423 mil realizadas en 2002.

Un total de 328.302 niños y adolescentes recibieron tratamiento intensivo en los CAP infantiles que exigieron al menos un visita de seguimiento en 2010, lo cual representa un enorme aumento cuando se compara con los 3.014 casos en 2002.

En los CAP de seguimiento semiintensivo, el número saltó de 7.003 servicios médicos en 2002 a 694.817 en 2010.

Tratamiento debe ser efectivo

El doctor Flávio Falcone, quien trabaja en los CAP de São Paulo, dice que el mayor reto es lograr que los pacientes sigan sus tratamientos.

“Uno de los principales problemas que enfrentamos en los tratamientos convencionales es la baja tasa de cumplimiento entre los usuarios de drogas.

La experiencia llevó a Falcone a desarrollar un enfoque diferente.

El nuevo método combina el arte y terapias corporales para ganarse la confianza y conectarse con los pacientes en tratamiento por problemas de salud mental.

En 2006, Falcone creó la Associação Amargen, la cual reúne un equipo de profesionales de diferentes campos. Dichos profesionales visitan los hogares de los pacientes, ofrecen tratamientos de terapia corporal, brindan talleres de arte y de payasos, y también montan obras teatrales.

Los resultados son estimulantes, dice Falcone.

De los pacientes que recibieron una combinación de arte, psicoterapia y medicación, el 45% continúa con el tratamiento. La cifra cae a 6,6% en los pacientes que sólo reciben psicoterapia y medicación.

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