¿Quiere que el español sea el idioma predeterminado para este sitio?
2012-05-17

Brasil: R$2,5 mil millones al año genera tráfico ilegal de animales

Por Daniela Oliveira para Infosurhoy.com – 17/05/2012

Cada año, cerca de 38 millones de animales son removidos de su hábitat natural en el país.

TAMAÑO DEL TEXTO
Las aves representan el 80% de las 30 especies más confiscadas por la Dirección de Protección Ambiental de Brasil entre 2005 y 2009. En la foto, un tucán en el Centro de Recuperación de Animales Salvajes (CETAS) de Rio de Janeiro. (Renzo Gostoli/Austral Foto para Infosurhoy.com)

Las aves representan el 80% de las 30 especies más confiscadas por la Dirección de Protección Ambiental de Brasil entre 2005 y 2009. En la foto, un tucán en el Centro de Recuperación de Animales Salvajes (CETAS) de Rio de Janeiro. (Renzo Gostoli/Austral Foto para Infosurhoy.com)

RIO DE JANEIRO, Brasil – El tráfico de animales silvestres, un lucrativo delito que cuenta con penas leves, se ha convertido en un negocio de R$2.500 millones anuales (US$1.250 millones) en Brasil.

“El tráfico de vida silvestre, que incluye la flora, fauna y productos derivados, es considerado la tercera mayor actividad ilegal del mundo, después de las armas y las drogas”, afirmó Raulff Lima, coordinador ejecutivo de la ONG Rede Nacional de Combate ao Tráfico de Animais Silvestres (RENCTAS), con sede en Brasilia. “Y aquí en Brasil no es diferente”.

Cada año, se extraen 38 millones de especies silvestres de su hábitat natural en Brasil, y cerca de cuatro millones son posteriormente vendidas. Por cada diez animales traficados, apenas uno sobrevive, en tanto que el 90% muere en el traslado.

Estas cifras aparecen en el “Relatório Nacional sobre o Tráfico de Fauna Silvestre” (Informe Nacional sobre el Tráfico de Fauna Silvestre), realizado por RENCTAS en 2001, y considerado el mayor estudio sobre el problema de la biopiratería en Brasil.

La ONG no cuenta con datos actualizados, pues está enfocada en otros dos estudios; uno sobre las enfermedades transmitidas por la fauna silvestre y sus impactos, y otro sobre la crianza de animales con fines comerciales y científicos en Brasil.

“Antes del surgimiento de RENCTAS, el comercio ilegal de fauna era considerado un delito ambiental de menor importancia, menos aún que hoy en día”, dice Lima. “Después de la divulgación del informe en 2001, fue posible concluir que esta actividad ha contribuido a la extinción de muchas especies amenazadas, como la Ararinha Azul (Cianopsitta spixii), por ejemplo, y que alimenta una red internacional de tráfico de especies salvajes”.

La Ararinha Azul es el mismo animal que aparece en la película de animación “Rio”, que despertó la atención sobre el tema en 2011, con más de 6,5 millones de espectadores en Brasil, y convirtiéndose en la segunda película de mayor recaudación ese año.

Actualmente, solo existen 79 ejemplares de esta especie en el mundo, todos criados en cautiverio, y solamente cinco ese encuentran en criaderos brasileños.

Un proyecto del Instituto Chico Mendes de Conservação e Biodiversidade pretende reunir a estos criadores y liberar cerca de 20 ararinhas criadas en cautiverio a su medio natural para el 2017.

Cada año, sólo 250 mil del total de animales extraídos de la naturaleza son incautados por las autoridades, como la Policía Federal, el Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables (IBAMA) y las policías ambientales estatales; este número representa apenas un 0,65% del total.

IBAMA confisca unos 30 mil animales al año.

“A pesar de que hoy tenemos una serie de organismos para tomar medidas contra el tráfico, aún así estamos lejos de la situación ideal para combatir al comercio ilegal y los traficantes”, sostuvo Lima.

La inexistencia de una política nacional para gestión de fauna y la falta de recursos financieros facilita este tipo de delitos, añadió.

En 2011, IBAMA sufrió aún más recortes presupuestarios “a raíz de los fuertes planes de emergencia del gobierno federal ante la crisis económica mundial”, divulgó la agencia de prensa del instituto.

“Precisamos mejorar el número y la práctica de los agentes de IBAMA, por medio de concursos, además de aumentar la cantidad de recursos financieros disponibles para actividades de control y monitoreo ambiental”, manifestó Guilherme Destro, analista ambiental del departamento de fiscalización y operaciones de Ibama.

Penas según la gravedad del delito

En la Cámara de Diputados se tramita un proyecto de ley del diputado Sarney Filho que busca diferenciar entre el pequeño y el gran traficante internacional, con tipos de penas específicas conforme a la gravedad del delito.

“El problema está justamente en la aplicación de las penas, pues este tipo de delito ambiental sigue siendo considerado por la justicia como de menor poder ofensivo, y le cabe una pena alternativa”, precisó Lima.

Para aumentar la pena o las multas aplicadas a traficantes de animales, la Policía Federal ha encuadrado a los delincuentes en otros tipos de delitos, tales como conspiración para violar la ley, daños al patrimonio público, además de aplicar la ley ambiental.

Actualmente aquellos arrestados por comercializar animales deben pagar una multa de R$500 (US$250) por especie. Si alguna de las especies estuviera amenazada, el valor por animal será de R$5 mil (US$2.500). En caso de aplicarse una condena, el traficante puede recibir una pena de prisión de seis meses a un año.

“Hoy en día, una persona atrapada vendiendo animales silvestres puede ir presa por la mañana y ser liberada por la tarde porque pagó una fianza, además de la multa”, señaló Daniel Marchesi, veterinario responsable del Centro de Recuperación de Animales Salvajes (CETAS), donde son llevados los animales recuperados en el estado de Rio de Janeiro. “A pesar de la pena, pagando la fianza es posible salir de prisión y volver al comercio”.

La mayor parte de los animales recuperados por los organismos fiscalizadores (78%) son liberados, y el 9% es derivado a los centros CETAS de cada estado. Los animales restantes van a los zoológicos, institutos de investigación y otros destinos, según informó RENCTAS.

En las instalaciones de CETAS, los animales son tratados antes de ser liberados o enviados a los zoológicos.

Pero ha habido casos de animales que permanecen en los centros de recuperación por muchos años, como un ejemplar de halcón hembra, apodado “Frangão”. El ave tiene un problema en una de las alas y no puede volar distancias muy largas; pertenecía a una familia que la entregó al centro CETAS de Rio.

“Muchos de los dos mil animales que están aquí no consiguen reintegrarse a la naturaleza y es por eso que se van quedando con nosotros”, explicó Marchesi.

Como están por mudarse, el centro CETAS de Rio ya no recibe más animales. El centro está ubicado en Seropédica, una región donde se construye una autopista que une el puerto de Itaguaí con la región de Itaboraí.

La autopista en construcción pasa al lado de las instalaciones de CETAS, lo que podría perjudicar a los animales.

Las aves son las más comercializadas

El comercio ilegal de animales silvestres está fomentado por coleccionistas particulares, zoológicos, investigaciones científicas, negocios de mascotas y por el comercio de subproductos de la fauna (cuero, piel, plumas, etc.).

De las 30 especies más confiscadas por IBAMA entre 2005 y 2009, las aves representan el 80%, seguidas por los reptiles (16,67%).

“La mayoría son aves, pájaros cantores como el Canario da Terra, Trinca Ferro, Coleiro, Azulão, Curió y otros”, explicó Destro.

Una de las misiones del IBAMA y otras ONG como RENCTAS, es concientizar el público sobre la legislación a partir de campañas educativas y de publicidad

“Cuando pensamos en el comercio ilegal de especies, no hablamos sólo de grandes transacciones, sino también de los pequeños criadores que compran, por ejemplo, un pajarito y ni siquiera saben que es ilegal conservarlo, en caso de que el vendedor no tenga autorización expresa de IBAMA”, explicó Marchesi.

El entrenador de caballos Rodrigo Fernandes, de 30 años y residente de Três Rios, en el interior de Rio de Janeiro, compró pájaros extraídos directamente de la naturaleza.

“Por desconocimiento, tuve aves que no eran legales”, relató. “Hoy apenas tengo un Trinca Ferro registrado en IBAMA y con toda la documentación al día. Ese pájaro fue criado en cautiverio, o sea, no estaba suelto y de repente fue capturado y puesto en una jaula”.

Los criadores que operan legalmente se empeñan en informar a los consumidores sobre la importancia de la documentación, añadió Fernandes.

Por otra parte, proliferan las ferias abiertas que venden animales salvajes. Solamente en Rio de Janeiro, son más de cien, según informó RENCTAS.

La sociedad puede contribuir a combatir el tráfico de animales no adquiriendo animales salvajes retirados de la naturaleza, y denunciando situaciones de comercio no autorizado a nuestra Línea Verde de IBAMA (0800-618080)”, concluyó Destro, destacando que la mayor parte de las confiscaciones son el resultado de estas denuncias.

¿Le gusta este artículo?

3

Añadir su comentario

Encuesta
¿Considera al crimen organizado una amenaza a la estabilidad de su país?
Ver resultados