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2012-07-06

Venezuela: 100.000 personas aún esperan regresar a sus hogares después de las lluvias del 2010

Por Milagros Rodríguez para Infosurhoy.com – 06/07/2012

Dos años después de la tragedia, los desplazados se preguntan dónde se les ubicará en el programa de viviendas auspiciado por el gobierno.

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Daylin Castro, de 19 años, está considerando regresar al barrio venezolano de Blandín, donde su casa sigue en pie después de haber sido severamente dañada por una inundación originada por las fuertes lluvias de 2010. Ella vive con su esposo en un atestado refugio al oeste de Caracas. (Milagros Rodríguez para Infosurhoy.com)

Daylin Castro, de 19 años, está considerando regresar al barrio venezolano de Blandín, donde su casa sigue en pie después de haber sido severamente dañada por una inundación originada por las fuertes lluvias de 2010. Ella vive con su esposo en un atestado refugio al oeste de Caracas. (Milagros Rodríguez para Infosurhoy.com)

CARACAS, Venezuela – Daylin Castro se las ingenia para pasar sobre su ventilador cuando se mueve desde su cama litera hacia la mesita donde está el televisor.

En el piso, una silla roja brillante de plástico y varias bolsas de supermercado llenas de ropa y zapatos obstaculizan la vía dentro del claustrofóbico cubículo de seis metros cuadrados donde Castro y su esposo Harold Hidalgo, de 20 años, esperan el nacimiento de su hijo.

Bolsos, ropas y pañales cuelgan en las paredes de yeso, que han sido pintadas de azul profundo para darle un carácter más acogedor al diminuto espacio donde viven.

“Hay un solo baño con un retrete y el agua corriente escasea todo el tiempo”, dijo Castro refiriéndose a las condiciones de vida en el refugio que aloja a 390 personas que perdieron sus viviendas en las inundaciones causadas por las lluvias del 2010.

“Antes teníamos un sistema muy bueno para las comidas con una alimentación balanceada, pero ahora los cocineros ya no cocinan y, cuando lo hacen, todo lo que nos dan es tetero (fórmula para bebé) con galletas”, agregó.

Desde noviembre del 2010, ella ha vivido en este refugio situado en lo que era una vez un depósito industrial al oeste de la capital de Venezuela. Fue en esa época cuando las fuertes lluvias dañaron su vivienda en el barrio de Blandín, localizado en las laderas que circundan la autopista que une esta ciudad capital de seis millones de personas con el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar.

Las lluvias del 2010 causaron la muerte de al menos 30 personas en todo el país y originaron pérdidas por cientos de millones de dólares.

Los Hidalgo Castro esperan la adjudicación de una nueva casa, una promesa que les hizo hace dos años el gobierno de Venezuela a los 100.000 que fueron dejados sin hogar después de las fuertes lluvias.

Este país de América del Sur tiene un déficit de 2,7 millones de viviendas, según los medios locales, el cual se agrava por la escasez del cemento y otros materiales de construcción, las restricciones a la adquisición de moneda extranjera y una nueva ley que restringe severamente los términos y condiciones de los alquileres.

“Se nos dijo que de aquí iríamos a una nueva vivienda en corto tiempo", dice. "Pero ya hemos permanecido aquí por casi dos años y nada".

Castro no es la única que se siente frustrada.

Ramón Viña, director de la Comisión Presidencial para Refugios Dignos, expresó a principios de junio que el gobierno había entregado nuevas viviendas a 13.000 de las 27.000 familias desplazadas por las lluvias del 2010.

Esta comisión es un organismo del gobierno diseñado para mejorar la calidad de vida en los refugios de todo el país. Fue creada bajo las providencias de una ley habilitante aprobada por la Asamblea Nacional de Venezuela en el 2010, la cual le permite al gobierno crear leyes sin tener que pasar por el poder legislativo.

“Esperamos que para finales de este año todas las familias afectadas por las lluvias tengan una nueva vivienda", expresó.

Peros estos desplazados siguen viviendo en hoteles, centros comerciales nacionalizados, hipódromos, edificios gubernamentales, escuelas y depósitos de este país suramericano de 26 millones, según el diputado venezolana Julio Borges.

“Dos años después, todavía tenemos 100.000 personas viviendo en refugios”, dijo Borges a finales de junio.

La diputada María Corina Machado manifestó que el gobierno debe rectificar su tratamiento del problema.

“Después de que al gobierno se le otorgara una ley habilitante para aprobar leyes, en la creencia de que esas leyes serían de ayuda, los desplazados se encuentran todavía allí, en los refugios", expresó..

La industria hotelera venezolana ha sido muy particularmente golpeada por la situación de los desplazados.

De acuerdo con los datos de la Asociación Venezolana de Pequeños y Medianos Hoteles, sólo un 30% de las 2.557 familias ubicadas en 170 hoteles en el país después de la tragedia han recibido vivienda permanente.

“Todavía tenemos 1.789 familias, o cerca de 8.000 personas en los hoteles", dijo Juan Carlos Iglesias, presidente de la asociación hotelera.

El gobierno debe cerca de US$ 137 millones a los hoteles por el alojamiento de los desplazados, expresó Iglesias.

“Ahora nosotros somos damnificados laborales", añadió. “Más de 700 dueños de hoteles y 3.200 empleados hemos sido directamente golpeados por esta situación".

Mientras tanto, Castro espera no sólo dar a luz, sino también tener un lugar donde levantar su familia.

Ella está considerando regresar a su antigua casa en Blandín, la cual aún sigue en pie, aunque ha sido declarada inhabitable por las autoridades después de sufrir severos daños por las inundaciones.

“Yo no quiero que mi hijo crezca aquí", dijo. "Seguiré luchando por mi hijo porque tengo fe y esperanza de que ellos cumplirán y nos darán la casa que nos prometieron".

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