¿Quiere que el español sea el idioma predeterminado para este sitio?
2012-08-14

El Salvador: Programa “Yo Cambio” ayuda a la reintegración de reos

Por Lorena Baires para Infosurhoy.com – 14/08/2012

Iniciativa permite a dos centenares de reclusos trabajar en tareas agrícolas como parte de su proceso de reinserción a la vida productiva del país.

TAMAÑO DEL TEXTO
Cien reclusas del Centro Penal de Mujeres de Ilopango, departamento de San Salvador, cosechan vegetales y limpian el terreno cada mañana en la Granja Penitenciaria de Izalco, parte del programa “Yo Cambio”, que apoya a reos a reintegrarse a la sociedad. (Lorena Baires para Infosurhoy.com)

Cien reclusas del Centro Penal de Mujeres de Ilopango, departamento de San Salvador, cosechan vegetales y limpian el terreno cada mañana en la Granja Penitenciaria de Izalco, parte del programa “Yo Cambio”, que apoya a reos a reintegrarse a la sociedad. (Lorena Baires para Infosurhoy.com)

SAN SALVADOR, El Salvador – Si bien Beatriz Cañas ha pasado los últimos cinco años de su vida en una celda hacinada del Centro Penal de Mujeres ubicado en Ilopango, departamento de San Salvador; desde diciembre de 2010 se prepara para el día que recobre su libertad, en 2015.

Cañas, de 29 años, ha vivido alejada de su familia, luchando con sus culpas y pagando por un delito del que no habla.

Sin embargo, gracias al programa “Yo Cambio”, que permite a reclusos obtener habilidades que le permitan obtener un trabajo una vez salga libre, Cañas tiene un futuro al cual aspirar.

“[Recuerdo ir] a las charlas del penal, portándome bien siempre y no dando problemas. Así entré a la fase de confianza y me permitieron ser parte del programa ‘Yo Cambio’, donde dan permiso para ir a talleres y capacitaciones. Me gustó mucho el de cooperativismo y emprendedurismo. Fue duro avanzar por las buenas, pero lo logré”, dice.

El programa, que cuenta con dos fases y es administrado por la Dirección General de Centros Penales (DGCP), ha beneficiado desde finales de 2010 a más de 400 reos de las cárceles salvadoreñas, las que sufren de un agudo problema de hacinamiento.

En la primera fase del programa, que ofrece oportunidades en las áreas educativas, de salud, religión, arte y cultura, deporte y artesanías, entre otras; se agrupan los reclusos que ya cumplieron un tercio de la pena o les faltan seis meses para recibir libertad condicional. Los reos que completan esta etapa salen todos los días a trabajar y se les permite dormir en casas familiares el fin de semana.

Cañas es parte de una de las iniciativas más populares del programa, las Granjas Penitenciarias, áreas de trabajo agrícola donde se envían a los detenidos que están a punto de finalizar sus condenas.

La primera granja, de 28 hectáreas y exclusivamente para mujeres, fue inaugurada en febrero pasado y está ubicada en el municipio de Izalco, departamento de Sonsonate, al occidente del país. Cañas es una de las 100 reclusas del Centro Penal de Ilopango que trabajan en la granja, cuya finca está acondicionada con amplios dormitorios, baños, salón de usos múltiples, sala de juegos, un comedor y una cocina que las internas pueden usar al finalizar sus faenas en el campo.

Aunque la hacienda tiene capacidad para albergar a 1.300 personas, las autoridades quieren aumentar la cantidad de reclusa que trabajan en ahí en forma paulatina.

El éxito de la granja fue tal, que en junio pasado el Gobierno habilitó una segunda granja, esta vez exclusivamente para hombres. Se encuentra en el municipio de Metapán, departamento de Santa Ana. El terreno tiene 35 hectáreas con capacidad para albergar a 3.500 reclusos, pero se habilitó con 100 reos de los penales de La Esperanza, Apanteos y Metapán.

Nelson Rauda, director de la DGCP, explicó que en las dos granjas, cuyo costo ascendió a US$2,5 millones, los que facilitados por el Gobierno de Taiwán, se han diseñado planes de trabajo para sembrar frutas, hortalizas y granos básicos con el apoyo técnico de expertos en producción agropecuaria.

Todos los productos cultivados por los reos sirven para su alimentación. Si la producción abunda, el sobrante es enviado a otros centros penitenciarios para ser consumidos, según Rauda.

Geovani Antonio Rivas, administrador de la granja femenina, destacó que “[las reclusas] están mejor aquí. En nada se comparan las condiciones del penal, con las condiciones que gozan en este lugar. Aquí están demostrando que son capaces de vivir en libertad de nuevo, a través de su trabajo y su buena conducta”.

Óscar Menéndez, administrador de la granja en Metapán, valora el intenso trabajo que realizan los reclusos. Los detenidos han limpiado el terreno y producido 5.500 pepinos, mientras esperan la cosecha de chiles, rábanos y tomates para las próximas semanas.

“Para tener un mes de trabajo, creo que se ha avanzado bastante en la limpieza y siembra de los cultivos. Ahora estamos trabajando para construir cuatro piletas para cultivo de tilapias, con lo que vamos a aumentar la productividad de la granja”, indicó Menéndez.

En la granja de Metapán, José Mata Sandoval siembra grama en los jardines. Sus manos están agrietadas por el uso de las herramientas, picadas por las hormigas y resecas por el sol. A sus 30 años está purgando una pena de 10 años y, mientras se acerca la fecha de su liberación, en 2015, reflexiona sobre cómo enfrentará su nueva vida.

“He podido pensar en todas aquellas cosas que antes no valoraba: mi trabajo y mi familia. Ahora que trabajo en esto puedo darme cuenta de que quiero ser una persona productiva y dedicarme a tener cultivos. Solo espero con paciencia el día en que pueda irme de aquí y gozar de nuevo a mi familia”, dice.

El gobierno instalará escuelas de educación básica en los terrenos de Metapán y Sonsonate.

“Todos tenemos derecho a tener una nueva oportunidad, no importa en qué fase del proceso nos encontremos”, dice Cañas.

Actualmente, el sistema penitenciario salvadoreño retiene a 26.206 reclusos, auqneu tiene una capacidad para ocho mil reos, según la DGCP. Si bien el presidente Mauricio Funes reconoció que la saturación de los penales dificulta la implementación de programas e iniciativas tendientes a la reinserción de la población interna, aplaudió los resultados del programa “Yo Cambio”.

“Las granjas, en específico, son una respuesta que da el gobierno al saturado sistema penitenciario con que nos encontramos a nuestra llegada al gobierno. A la par de estos esfuerzos, estamos emprendiendo una fuerte labor de combate al crimen y a la violencia”, dijo Funes durante la inauguración de la granja de Metapán.

Además, el gobierno tiene proyectado construir otras dos granjas en los municipios de Santa Ana, al occidente y Zacatecoluca, en la zona paracentral. Aunque no revelan la fecha en que comenzará las construcciones, se espera que en total las granjas empleen a cuatro mil detenidos.

¿Le gusta este artículo?

0

Añadir su comentario

Encuesta
¿Considera al crimen organizado una amenaza a la estabilidad de su país?
Ver resultados